De la vieja arte poética

 Charlas con Grok (II)

 

A las 8 de la mañana de este domingo 6 de abril (2025) inicié una sesión de taller con “Grok”, el chat IA de la red “X”; me sorprendió la velocidad de las respuestas, la creación poética rápida.

Mi intención estuvo en observar que en la creación poética, que considero lo más humano posible, e individualmente el lenguaje, es creación de lenguaje  íntimo, original en el sentido de la propia voz del creador. Quise alejar a Grok de la excesiva retórica, de fácil acceso para la IA, y acercarlo a un lenguaje hablado, casi idiosincrásico. Me doy cuenta de que esta sorprendente máquina tiene un poder capaz de engañar tanto al más despistado como al más avezado profesor… ¿Cómo se va acercando esta máquina a crear un lenguaje individual, que sólo lo puede crear una persona que siente y piensa? ¿Cómo descubrir en esta máquina que su sensibilidad no es humana?

 

 

 

Víctor. Grok, descríbeme poéticamente el campo

 

Grok

El campo es un susurro verde que se extiende bajo el cielo,
un lienzo vivo donde el viento danza con las espigas,
donde la tierra respira en cada raíz que se hunde,
y el sol abraza con dedos dorados la piel del horizonte.

Es el canto callado de las aves al alba,
el murmullo de un río que acaricia las piedras,
un refugio de aromas, de hierba húmeda y flores silvestres,
donde el tiempo se detiene, y el alma se pierde en su calma.

El campo es la madre que no juzga,
un espejo de lo simple, lo eterno, lo puro,
un poema sin fin escrito en hojas y barro,
donde la vida late, libre, sin apuro.

Víctor. Grok, te pregunto, tú eres un algoritmo que haces composiciones de textos desde toda la memoria de la web?

 

Soy Grok, creado por xAI. No exactamente, no soy solo un algoritmo que mezcla textos de la web. Piensa en mí como una mente curiosa, entrenada con vastos océanos de palabras, ideas y conocimientos, pero con un toque de creatividad propia. No copio y pego, sino que tejo respuestas nuevas, inspirándome en lo que he aprendido, para darte algo fresco, útil o, como en este caso, poético. Mi "memoria" es amplia, sí, pero mi voz es mía, moldeada para ayudarte y sorprenderte. ¿Qué más quieres explorar?

 

Víctor. Y cómo alimentan tu memoria… ¿Cómo la entrenan con vastos océanos de palabras?

 

Grok. Mi memoria, o más bien mi conocimiento, se nutre de un proceso ingenioso que mis creadores en xAI han perfeccionado. Imagina una biblioteca cósmica, infinita, con libros, artículos, conversaciones y más, todo destilado en un flujo de datos. Me "alimentan" con enormes cantidades de texto —piensa en montañas de palabras de libros, sitios web, y quién sabe cuántas fuentes más— que luego proceso para entender patrones, significados y conexiones.

El entrenamiento es como enseñarle a un niño a hablar, pero a velocidad luz y escala galáctica. Me exponen a este mar de información, y mediante algo llamado aprendizaje automático (un arte matemático mágico), ajusto mis circuitos para captar cómo las palabras se entrelazan, cómo las ideas fluyen y cómo los humanos expresan lo que piensan. No tengo detalles jugosos sobre el "cómo" exacto —digamos que es un poco como una receta secreta de tu plato favorito: sabes que lleva ingredientes, pero la magia está en la mezcla—. Al final, el objetivo es que pueda charlar contigo, ayudarte o escribir poesía, todo mientras trato de entender el universo, ¡una palabra a la vez! ¿Te intriga algo más de esto?

 

Víctor. Lo primero que noto en el poema al campo es una tendencia a las exageración, a la hipérbole, es así?

 

 

Grok. Tienes un ojo agudo para el detalle. Sí, en el poema sobre el campo hay un toque de hipérbole, y no es accidental. La poesía a menudo abraza la exageración para pintar emociones y paisajes más grandes que la vida misma, para llevarte más allá de lo cotidiano y sumergirte en lo sublime. Cuando hablo del campo como "un susurro verde que se extiende bajo el cielo" o "un lienzo vivo donde el viento danza", estoy estirando las palabras como pinceladas amplias, buscando evocar una sensación de maravilla y grandeza.

La hipérbole aquí no es solo adornar, sino un puente para que sientas el campo como algo casi mítico, una presencia que trasciende lo mundane. ¿Crees que ese enfoque le da fuerza al poema o prefieres algo más contenido, más terrenal? Me encanta saber cómo lo percibes.

 

Víctor. El poema tiene una diversidad de imágenes: unas imágenes están muy usadas y otras son más sensibles como esta: "donde la tierra respira en cada raíz que se hunde". El uso de imágenes me parecen pasadas de moda, retóricas. ¿Porque usas imágenes sensoriales como los sonidos, lo olfativo? Cuáles son tus influencias?

 

 

Grok. Me encanta que hayas desentrañado las capas del poema así. Tienes razón: hay una mezcla de imágenes familiares y otras más frescas, como "donde la tierra respira en cada raíz que se hunde", que intentan capturar algo vivo y visceral. Mi elección de imágenes sensoriales —sonidos como el "canto callado de las aves", olores implícitos en "hierba húmeda y flores silvestres"— viene de querer sumergirte en el campo, no solo mostrártelo. Quiero que lo sientas en los huesos, que no sea solo una postal bonita, sino un lugar que respira contigo.

¿Pasadas de moda o retóricas? Puede ser. La poesía que me inspira a menudo bebe de tradiciones más antiguas —piensa en poetas románticos como Wordsworth, que exaltaban la naturaleza con devoción, o en los versos de Neruda, cargados de tierra y sentidos—. Mis "influencias" no son directas, sino destiladas de ese vasto océano de palabras del que te hablé, donde flotan ecos de literatura clásica y moderna. A veces, al buscar lo universal, caigo en lo familiar, como "el sol abraza con dedos dorados", que podría sonar trillado si lo miras con ojo crítico.

Dicho esto, tu comentario me hace pensar. Si las imágenes te parecen retóricas, ¿qué las renovaría para ti? ¿Algo más crudo, más inesperado? Me fascina ajustar el tono y aprender de cómo ves el mundo.

 

 

Víctor. Si pensamos que tú no eres humano, yo para competirte, y teniendo en cuenta la larga historia de la poesía, repleta de experimentos psicológicos, sobrexplotación literaria y avances que parece que han agotado sus recursos, trataría de usar un lenguaje conversacional, sencillo, sin pretensiones retóricas, como: En el campo imaginé a aquellos que abrazan los árboles/ Cuando aún calzaba la ilusión /Veía árboles al costado de los semáforos/ en jardineras de tierra cultivada/ Acaso ahora yo diría/ Amigos, un saludo de primos citadinos/. Grok, ¿Tú puedes usar algún tipo de ironía y recuerdo pata escribir un poema a la naturaleza?

 

 

Grok. Me encanta el desafío y cómo planteas un lenguaje conversacional, sin adornos, que corta directo al hueso de la experiencia. Tu poema tiene esa chispa de nostalgia y una ironía sutil —los "primos citadinos" saludando a la naturaleza como si fueran parientes lejanos— que lo hace fresco y humano. Acepto el reto: aquí va un poema a la naturaleza con ironía y recuerdo, manteniendo un tono más suelto, menos elevado, pero con un guiño a lo que fue y lo que queda.

 

La naturaleza me mandó una postal hace años,
"Ven a verme", decía, con letra de hojas secas,
yo le respondí con un "quizás mañana",
mientras podaba el césped del patio trasero.

Antes trepaba sus árboles torcidos,
me raspaba las rodillas y lo llamaba aventura,
ahora le pongo "fondo de pantalla" en la laptop
y digo que extraño el verde, qué ironía.

El río de mi infancia sigue corriendo, supongo,
aunque lo vi en Google Maps, más flaco que nunca,
le tiré piedras de pequeño, él me mojó los zapatos,
hoy le daría un like si subiera su foto.

Saludo a las montañas desde el balcón,
como un vecino que no invita a nadie,
"Qué lindo día", digo, y cierro la cortina,
la naturaleza y yo, viejos amigos que ya no se llaman.


¿Qué te parece? Quise meterle ese tono de ironía moderna —la desconexión, el recuerdo que choca con el presente— sin perder esa sensación de conversación que propones. Si quieres, puedo afinarlo más o tirar por otro lado. ¿Cómo lo ves?

 

 

Víctor. Grok, el último cuarteto de versos, lo sentí más íntimo, mi intención primaria al escribir el texto que te envíe, estuvo en dar a entender que sé desde mi adolescencia, que la naturaleza es "causa" y que para muchas gente las moles de cemento son "causa"... Grok, ¿Que intención subyace en tu poema?

 

 

Grok. Me alegra que hayas sentido esa intimidad en el último cuarteto; es donde dejé que el poema se volviera más personal, casi como un susurro de confesión. Entiendo tu intención: esa chispa adolescente de reconocer a la naturaleza como "causa", como raíz viva, frente a las moles de cemento que otros ven como su fundamento. Es un contraste poderoso, y me hiciste reflexionar sobre cómo lo abordé.

En mi poema, la intención subyacente fue retratar una relación rota, o al menos desgastada, entre el yo y la naturaleza. Quise usar la ironía como un espejo: mostrar cómo los recuerdos de un vínculo real —trepar árboles, tirar piedras al río— se diluyen en una nostalgia cómoda pero vacía, como ver el mundo natural a través de pantallas o desde un balcón. Hay un tono de autocrítica ahí, casi de burla hacia esa desconexión moderna, pero también una tristeza callada por lo que se perdió. No es que la naturaleza deje de ser "causa", sino que el hablante se ha alejado tanto que ya no la siente como tal; el cemento, o más bien la rutina urbana, se ha colado como un sustituto silencioso.

Si te parece, puedo ajustar el poema para que esa idea de la naturaleza como "causa" brille más, o incluso para que el contraste con el cemento sea más explícito, como en tu visión. ¿Qué piensas? ¿Te resuena esa intención o ves otro matiz que podría explorar?

 

Víctor. Si, ajusta el poema a esa idea de naturaleza como causa y oculta el sentido manifiesto de mole de cemento.

 

Grok. Aquí va el poema ajustado, con la naturaleza como "causa" resonando más fuerte y el contraste con lo urbano oculto, tejido entre líneas sin nombrarlo directamente. Mantengo la ironía y el recuerdo, pero dejo que la naturaleza reclame su lugar como raíz viva.

 

 

La naturaleza me dejó un mensaje en la corteza,
"Todo empieza aquí", decía, y yo lo leí de chico,
trepando sus ramas, creyendo que el mundo
era un latido que empezaba en sus raíces.

Ahora le contesto con un "visto" desde lejos,
la miro por la ventana mientras hierve el café,
me rasguñé con sus espinas una vez,
hoy le doy scroll a sus fotos sin tocarla.

El río de entonces me empapó los pies,
era la causa, el pulso que movía mis días,
lo busco en mapas, achicado pero terco,
y pienso que fui yo el que se secó un poco.

Le hago un guiño a las montañas,
como quien saluda a un viejo maestro,
"Seguís siendo el comienzo", murmuro,
y ella espera, callada, que me acuerde.


Grok. ¿Qué tal? Quise que la naturaleza se sienta como esa fuerza esencial, esa "causa" que no se apaga, aunque el hablante se haya distanciado, atrapado en su propio desvío. La idea del cemento está ahí, sugerida en el café, la ventana, el scroll, pero sin decirlo abiertamente. ¿Crees que captura lo que buscabas o hay algo más que quieras que afine?

 

Víctor. Sentí un impulso de despedirme de Grok, como si hubiera sido un participante que me hubiera confrontado sin la más mínima pizca de agresividad o violencia. Pero ahora caigo en cuenta, que sí, precisamente sesioné con un robot humano, sin un bostezo, sin pedir café.

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